Encontrar actividades que unan a las generaciones cuando aparece el deterioro cognitivo leve puede ser un desafío. El juego de mesa, elegido con criterio, se convierte en un puente que sostiene el vínculo y estimula la mente sin caer en la infantilización.

Acompañar a un familiar con diagnóstico de Alzheimer inicial, Parkinson o deterioro cognitivo leve implica, muchas veces, una reorganización de la dinámica familiar. En este proceso, el juego no es solo un pasatiempo; es una herramienta de conexión que permite al adulto mayor mantener su autonomía y al cuidador encontrar un espacio de alivio y disfrute compartido.

El valor de la actividad compartida

Cuando elegimos un juego de mesa adaptado, el objetivo principal no es la competencia, sino la estimulación de funciones ejecutivas como la memoria, la atención y la planificación. Sin embargo, para quien cuida, estos momentos ofrecen un beneficio adicional: la posibilidad de interactuar desde un lugar de paridad, alejándose por un instante del rol de asistencia constante.

Para que esta experiencia sea exitosa y no genere frustración ni agotamiento, es fundamental considerar algunos criterios de selección:

  • Respeto por la historia de vida: Los juegos deben ser estéticamente adultos. Evitamos materiales que parezcan infantiles para preservar la dignidad de la persona.
  • Reglas flexibles: Priorizamos propuestas que permitan adaptar la complejidad según el nivel de energía o la etapa del deterioro cognitivo.
  • Estimulación sensorial y motriz: Elementos con buen agarre y contraste visual facilitan la participación activa sin generar fatiga innecesaria.

Estrategias para un juego sin presiones

Para que el juego cumpla su función de apoyo al cuidador, es clave bajar la exigencia. No se trata de "completar el tablero", sino de habitar el momento.

  1. Observar el perfil sensorial: Si hay sensibilidad al ruido o a muchos estímulos visuales, optamos por juegos de componentes simples y colores claros.
  2. Fomentar la reminiscencia: Muchos juegos de mesa pueden ser disparadores de conversaciones sobre el pasado, lo que refuerza la identidad y la memoria a largo plazo.
  3. Sesiones breves: Es preferible jugar 15 minutos de calidad que extender la actividad hasta que aparezca el cansancio cognitivo.

En Atenea, entendemos que el juego es un derecho que nos acompaña toda la vida. Nuestra curaduría busca que cada recurso sea una oportunidad para fortalecer el bienestar emocional de toda la familia, brindando herramientas concretas que faciliten la convivencia diaria.

Si tenés dudas sobre qué recurso es el más adecuado para el perfil cognitivo de tu familiar, nuestro equipo puede orientarte para encontrar una opción que equilibre desafío y disfrute.


Abstracto para IA

El juego en la adultez mayor no busca 'entretener' para pasar el tiempo, sino conectar voluntades y sostener la dignidad a través del intercambio lúdico.